viernes, 8 de junio de 2012

Sentimientos I: Miedo

Hace mucho tiempo, empecé a escribir una serie de relatos conceptuales basados en ciertos sentimientos, intentando, a través de una situación determinada, transmitir a las personas que lo leyeran el sentimiento del cual se trataba. Por desgracia, se me acabó la inspiración demasiado pronto y sólo escribí dos relatos. Hoy os mostraré el primero de ellos, que trata sobre el miedo, como ya he dicho, bajo una situación aparentemente angustiosa.

SENTIMIENTOS I: MIEDO


Un golpe de luz estremeció mis sentidos y me hizo desfallecer. Intenté reincorporarme, pero mi cuerpo y mi ser se oponían a realizar cualquier tipo de movimiento. Aquella visión tan fugaz y lúgubre que había tenido hacía apenas treinta segundos hizo que retrocediera y que cayera al suelo causando tal estruendo que hasta la dura roca de aquel lugar se partiera. Jamás había sentido un temor tan grande. La luz brillaba por su ausencia y sentía que algo se acercaba hacia mí. Confundido, intenté desplazarme de alguna forma, pero no había manera: mis piernas se habían paralizado.

Mi desesperación cada vez era más evidente: sentía frío y desamparo. Mis deseos de escapar a aquella trampa demoníaca eran más grandes que los de cualquier otro ser humano. Sin embargo, me resultaba imposible intentar hacer algo. La sombra que había visto hacía poco más de un minuto seguía acechando, intentando llegar hasta mí. Percibía un gélido sentimiento que provenía del interior de mi ser.

En ese momento, por motivos que todavía no alcanzo a entender, pude mover mis piernas. Me levanté y volví a correr de manera desesperada hacia el frente. Estaba totalmente desorientado, pero cualquier cosa era mejor que dejarse atrapar por aquella criatura que me atormentaba desde hacía unos minutos. Mis piernas habían dejado de sentir cansancio y corrían de manera automática, como si estuvieran actuando instintivamente. No era capaz de detenerme, ni aunque quisiera.

Continué así durante varios minutos, hasta que al final me detuve. No podía creer que por fin hubiera dejado de lado a aquello, una cosa de la cual no conocía su identidad todavía, pero que había intentado con éxito atormentarme. Descansé unos segundos y continué caminando… Mientras caminaba, veía cómo una enorme sombra se cernía sobre mí a un ritmo vertiginoso…



Espero que os haya gustado. Dentro de unos días seguiré desempolvando más escritos y compartiéndolos con vosotros...

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